“Malware” es el nombre general para cualquier software creado con fines maliciosos: robar información, espiar, tomar control de un equipo o dañarlo. Muchas veces trabaja en silencio durante semanas antes de que alguien lo note. Conocer cómo entra y qué señales deja es el primer paso para frenarlo.
Los tipos de malware más comunes
- Troyanos: se disfrazan de un programa o archivo legítimo (una factura, un instalador, un “crack”) y abren la puerta al atacante.
- Infostealers: roban contraseñas guardadas en el navegador, cookies de sesión y datos de billeteras. Hoy son una de las principales fuentes de credenciales filtradas.
- Spyware y keyloggers: registran lo que escribes y lo que haces en el equipo.
- Gusanos: se propagan solos de un equipo a otro aprovechando vulnerabilidades de la red.
- Botnets: convierten tu equipo en parte de una red controlada por terceros para enviar spam o lanzar ataques.
- Ransomware: cifra la información y exige un rescate. Es tan relevante que le dedicamos un artículo aparte.
¿Cómo llega a tu empresa?
- Adjuntos y enlaces de correos de phishing.
- Descargas de software pirata o desde sitios no oficiales.
- Pendrives y dispositivos externos.
- Sistemas y equipos sin actualizar, con vulnerabilidades conocidas.
- Accesos remotos expuestos a internet sin protección adicional.
Señales de que un equipo puede estar infectado
- Lentitud repentina o ventiladores trabajando al máximo sin motivo.
- Ventanas emergentes, programas o extensiones que nadie instaló.
- El antivirus aparece desactivado o no se deja actualizar.
- Contactos que reciben correos que tú no enviaste.
- Inicios de sesión desde lugares o dispositivos desconocidos.
Qué hacer si sospechas una infección
- Desconecta el equipo de la red (cable y WiFi), pero no lo formatees: la evidencia ayuda a entender qué pasó.
- Avisa de inmediato a TI o a tu proveedor de soporte.
- Cambia tus contraseñas desde otro equipo que esté sano, empezando por el correo.
- No conectes pendrives ni discos de ese equipo a otros.
Medidas para prevenirlo
- Protección de endpoints con EDR: además de detectar archivos conocidos, analiza comportamientos sospechosos y permite aislar un equipo de forma remota.
- Actualizaciones al día de sistema operativo, navegadores, firmware de firewall y aplicaciones.
- Mínimo privilegio: los usuarios no deberían trabajar con permisos de administrador.
- Bloqueo de macros en documentos de Office que vienen de internet.
- Firewall con filtrado web y antimalware en el perímetro.
- Respaldos automáticos y probados, con al menos una copia fuera de la red.
- Capacitación para que el equipo reconozca descargas y correos peligrosos.
Cómo te ayuda Clone
Implementamos y administramos Kaspersky EDR, firewalls Fortinet con filtrado de contenido y políticas de actualización para que el malware no llegue a tus equipos, y si llega, lo contenemos rápido con soporte local. Solicita una evaluación.